<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-2819699527190005450</id><updated>2012-02-16T00:56:32.841-08:00</updated><title type='text'>Historias absurdas</title><subtitle type='html'>(O DE LO ABSURDO DE LAS HISTORIAS)</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://absurdashistorias.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2819699527190005450/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://absurdashistorias.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>andrea</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>1</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2819699527190005450.post-9133403540095299686</id><published>2008-11-04T13:09:00.000-08:00</published><updated>2009-06-08T02:49:33.814-07:00</updated><title type='text'>La Cena</title><content type='html'>Berta salió del estudio a las 8 de la tarde. Estaban grabando unas voces en las nuevas canciones, pero hoy no había sido un día muy productivo. Se fue a casa entre la lluvia, sorteando algunos paraguas y atacando otros frontalmente, de manera alterna. Después tenía cena fuera, hoy conocería a los padres de Pedro, su novio, y él a los suyos, y por extensión sus progenitores se conocerían respectivamente. No era el plan más atractivo que podía imaginarse, y además era su cumpleaños, pero el par de padres había coincidido en la ciudad y no había escapatoria. Se reunirían a las 22.00 en un restaurante de barrio moderno, ambiente neutro cosmopolita y cocina mediterránea fusión, es decir, un poco de todo y nada a la vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pedro llegó a casa de Berta media hora más tarde - Hay un tráfico de cojones – La besó&lt;br /&gt;– ¿Nos fumamos un porrito?- Dijo ella enseñándole una pequeña bolsa con hierba marronácea. Me lo ha traído Nuno de Amsterdam – sonrío – regalo de cumple-&lt;br /&gt;-Así nos relajamos antes, y ante el evento- dijo él un tanto sarcástico.&lt;br /&gt;Fumaban en silencio, dadas las circunstancias, y sin mirarse apenas , preparándose mentalmente para la posterior cena.&lt;br /&gt;Pedro y Berta llevaban juntos un año y pico. Se conocieron en la gran ciudad un día de borrachera. Eran los amigos, de amigos, de amigos que coincidieron en una fiesta cualquiera y allí estaban, dando un paso más hacia la oficialidad de su rapporto (bella palabra italiana, como todas, que transmite la idea exacta de relación con esa componente de seriedad ante el compromiso).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pedro miraba la dirección del restaurante mientras Berta terminaba de arreglarse en el baño. Encendió la pantalla, la página de correo de Berta, y un mail con un cálido feliz cumpleaños se abrió “por casualidad”. enriquepons. Ni siquiera lo tenía en su lista de amenazas habituales.&lt;br /&gt;-Pedro, llegamos tarde, eh- Berta recorrió la habitación recogiendo sus cosas como un huracán.&lt;br /&gt;Hicieron el camino en coche en un silencio casi absoluto solo interferido por algunas frases comodín. - Por aquí, a la derecha, ya estarán allí, mi madre de los nervios…-&lt;br /&gt;Pedro se sentía extraño, por la hierba y el correo, inmerso en unas cavilaciones más erráticas que lacerantes, no obstante. -Enrique Pons…- discurría. -Bajista, trompetista, ¿batería? O peor aún, cantante o actor de teatro, vete a saber. Berta siempre rodeada de esa recua de seudo-artistillas flipados….-&lt;br /&gt;-¿Berta?-dijo irrumpiendo en el silencio&lt;br /&gt;-¿Si?- Contestó ella con voz de gatita, girándose para mirarle.&lt;br /&gt;-Nada. Que estoy fumadísimo… Y tengo un hambre-&lt;br /&gt;-Ya… - Musitó ella.&lt;br /&gt;( Se había arreglado más de lo habitual, por eso de causar buena impresión, y tal. Pedro no lo había mencionado y a ella también le había dejado susceptible la mariguana)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-2-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el restaurante los primeros en llegar fueron los padres de Pedro: Aurora y Joaquín. Venían de Vitoria, en un periplo que luego les llevaría hasta Milán. Viaje de negocios y placer.&lt;br /&gt;Sondearon el local desde el exterior, era de su gusto.&lt;br /&gt;-Bueno, ¿esperamos en la mesa, no? – dijo Joaquín.&lt;br /&gt;-Vamos pidiendo algo de beber, espero que no se retrasen, estoy hambriento-&lt;br /&gt;se sentaron. Aurora se puso sus gafas de cerca – ¿A ver qué tienen? Rovellons de temporada, tagliatelle alle vongole, risotto de puerro y uvas, esqueixada de bacalao, hum...&lt;br /&gt;¿Aquí el pescado será malo, no?-&lt;br /&gt;-Bueno, no cómo el de allí…- contestó él distraído.&lt;br /&gt;-Mira, Joaquín, Aquellos deben ser los padres de Berta-&lt;br /&gt;-¿Quienes?-&lt;br /&gt;-Esos. Los que están ahora mirando la barra- dijo ella con un punto de excitación en su voz. Observó el aspecto “casual” de ella. El pelo largo, dispuesto a su voluntad, y un abrigo de lana verde un tanto raído. Aurora se había arreglado concienzudamente aquella noche. A veces, mientras hablaba, el exceso de gloss le sellaba los labios.&lt;br /&gt;Les saludaron desde el fondo y los padres de Berta se dirigieron hacia allí.&lt;br /&gt;-Ella parece mucho más joven de lo que imaginaba- Murmuró él mientras se acercaban&lt;br /&gt;-Sí, bueno… él es alemán- dijo ella molesta. –Joven sería, pero anda que ese pelo todo “enratonao”…”- pensó sibilinamente.&lt;br /&gt;-¡Hola! Me imagino que ustedes son… Si, Hola, ¿cómo estáis? Se saludaron con sonoros besos y apretones de manos. La mesa era redonda. Si eso era positivo o negativo, nunca se sabe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-3-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entretanto Pedro y Berta entraron en el restaurante. Pedro iba flotando, el recorrido en coche sólo había dilatado esa burbuja onírica en la que se encontraba desde hacía un rato.&lt;br /&gt;-¿Qué diablos llevaba esa hierba? - Como en un sueño le llegaban retazos de las conversaciones ajenas, con una nitidez extraordinaria. Inusualmente extraordinaria.&lt;br /&gt;-¡Los dientes! - Gritaba aquella chica a su interlocutor - Se me han desplazado todos hacía la derecha - dijo abriéndose con el dedo un lado de la boca. Pedro esperaba que aquello no fuera una primera cita, ni una vigésima, tampoco.&lt;br /&gt;- ¡Qué va!- decía otra chica a su amiga en otra mesa - Es así bajito, con el pelo repeinado hacia atrás, rollo pepero. 34 años y vive con sus padres. Encima va y se me queja de la pasta. ¡A mí! Que solo salgo por discotecas pijas para encontrar un tío pudiente…-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los rostros de los diferentes clientes del local se iban haciendo también extremadamente llamativos a los ojos de Pedro, como si una luz se encendiese dentro de ellos a su paso. Veía las histriónicas expresiones y muecas de la gente, riendo, hablando, comiendo. Cada estímulo visual de su campo estaba sobre- enfatizado.&lt;br /&gt;-Ah, la madre,qué guapa- pensó. Se parecía a su novia, Berta.&lt;br /&gt;-Berta…- Tanteó a su alrededor hasta rozar su mano- que un día desaparecería con algún músico de segunda en una nube de mariguana- le apretó la mano fuerte, justo antes de alcanzar la mesa de los padres,  y un flujo de ansiedad le subió  desde el estómago.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos se saludaron cordiales, tomaron asiento e intercambiaron unas frases de rigor.&lt;br /&gt;Pedro sonreía insípidamente, seguía abstraido en su nimbo de pensamientos. Todo lo que veía se asociaba en su conciencia sin tregua... los padres de Berta, qué afables y acogedores parecían… Berta a veces podía ser tan complicada…&lt;br /&gt;-Parcelas. Siempre hablaba de parcelas. Su parcela de intimidad, su parcela de tiempo, su parcela de amigos, de trabajo, de mundo interior… toda una terrateniente, Berta, empeñada en compartir piso con tres personas más, y durmiendo cada día en su casa, cayendo blanda, sobre él, en el sofá, después de una película de arte y ensayo elegida por ella. Dejándose llevar, mimosa, hacia la cama. Cada noche. Desayunando juntos cada mañana...&lt;br /&gt;-¡Pedro! -Exclamó su madre. Todos le miraban. El camarero estaba tomando nota en su libreta electrónica.&lt;br /&gt;- Ah, sí. Tomaré lo mismo que usted - dijo, abrumado, dirigiéndose al padre de Berta.&lt;br /&gt;- ¿La lenguadina sin sal? - Le dijo Berta divertida-&lt;br /&gt;-Pedro, hijo, ¿qué te pasa? Estas atontado- su madre trataba de sonreír pero la sonrisa se le congelaba en el rostro-¿Estas cansado?-&lt;br /&gt;No le gustaba mucho Berta, ya incluso desde antes de conocerla, ni el efecto que tenía en Pedro…&lt;br /&gt;-¿y qué tal te va, Berta, con eso de la música?- se dirigió a la chica tratándo de empezar una conversación tras el preludio de la llegada.&lt;br /&gt;- Bueno, últimamente un poco flojo. El otoño no es la época más floreciente…-&lt;br /&gt;- ¿Floreciente?- la madre de Pedro se removió en su asiento- ¿Es qué además de artistaiba de resabidilla, la niña?-&lt;br /&gt;Los padres de Berta la miraban cariñosamente.&lt;br /&gt;-Bueno, el otro día tuvisteis una actuación en un centro de arte de aquí, no? - dijo Josef, el padre de Berta,&lt;br /&gt;-Si…- asintió su hija.&lt;br /&gt;-¿Y se puede vivir de eso?- Incidió la madre de Pedro&lt;br /&gt;- Bueno, más o menos- un rubor ocupó las mejillas de Berta- Mis padres me ayudan un poco…-&lt;br /&gt;Aurora miró a su hijo, apremiante, mientras su marido alcanzaba hábilmente un pimiento del piquillo con la punta del tenedor.- ¿Es que no iba a hacer ningún comentario sobre sus ayudas a Berta?-&lt;br /&gt;Pedro percibió la inquina en la actitud de su madre y bebió tres generosos tragos de vino seguidos. Los segundos ya estaban en la mesa y la conversación no conseguía arrancar. Finalmente alguien sacó el recurrente tema de viajes. Los padres se enfrascaron animados en el tema.&lt;br /&gt;-He visto un mail muy cariñoso de un tío en tu cuenta- Le espetó Pedro a Berta, aprovechando la distracción general. - Enrique Pons. No le conozco, además. Nunca me has hablado de él-&lt;br /&gt;-Ya, eso te pasa por mirar mis cosas- Dijo Berta tranquila.&lt;br /&gt;-Tenías la página abierta, no he podido evitarlo- respondió él.&lt;br /&gt;-Sí, y el email también estaba abierto…- se calló por un momento&lt;br /&gt;- no tengo nada que esconder. ¿Sabes? – Le miró con intensidad y volvió a centrarse en la mesa, visiblemente más incómoda. La conversación entre sus padres parecía estar cesando de nuevo&lt;br /&gt;-¿Por qué se habría fijado en ella?- Pensaba la madre de Pedro.-era pequeña y enjuta, con un pelo muy fino que le caía a los lados como un velo. Además parecía tener demasiado carácter- (había observado de soslayo la última conversación íntima de la pareja)&lt;br /&gt;- Pedro- Adela se dirigió animada al chico&lt;br /&gt;- Berta nos contó que habías hecho químicas, hace muchos años. ¿Y sigues conectado a ese campo? -&lt;br /&gt;- Es que Josef es químico- les dijo a sus padres. La madre se adelantó: - Bueno, Pedro empezó químicas…Pedro le interrumpió - Lo dejé a los tres años. Era demasiado difícil para mí. En ese tiempo solo aprobé cuatro asignaturas. Por eso me metí en empresariales –&lt;br /&gt;-Y tú, Berta ¿qué estudiaste? -Preguntó Joaquín.&lt;br /&gt;-Música- respondió ella.&lt;br /&gt;- Me dijo Pedro que usted también tocaba en un grupo, hace años…-&lt;br /&gt;- Sí, bueno- se alborozó con orgullo- en la tuna burgalesa. El fagotino-&lt;br /&gt;Pedro apuró su vaso de un trago.&lt;br /&gt;-Berta canta desde pequeñita- dijo su padre. - Se inventaba canciones, las letras y todo. Era graciosísima…-&lt;br /&gt;-Qué pena que sea un terreno tan difícil- alegó Joaquín con sinceridad. Todos asintieron.&lt;br /&gt;-Aunque bueno- continuó - ahora todos los campos son complicados, más aún para los jóvenes que están despegando. Y mira que ahora nos ha cogido un poco a todos…la dichosa crisis – Remachó con rostro preocupado.&lt;br /&gt;-¿Ustedes trabajan en?- Le preguntó la madre de Berta.&lt;br /&gt;-Joaquín es gerente de una empresa inmobiliaria. Yo le ayudo en las gestiones- Respondió Aurora. Los padres de Berta asintieron con expresión anodina. - Claro ese sector está siendo muy castigado…si, era el fracaso predecible de una serie de prácticas…-&lt;br /&gt;Berta se quedó inmóvil. Pedro le había hablado de una consultoría, nunca de especulación con pisos. Le miró inquisitiva, pero él no solo no se ruborizó, sino que le devolvió la mirada desafiante.&lt;br /&gt;-¿Por qué le había mentido?- Se preguntó en su cabeza- ¡Qué lo pensase ella solita!&lt;br /&gt;Las frases cruzaban su mente como estrellas fugaces.&lt;br /&gt;-¿Por qué crees que te he mentido, Berta mía? ¿Quizá porque eres una intolerante que no acepta nada que se salga un ápice de su estricta línea de pensamiento? ¿Quizás porque eres una snob intelectualoide y sectaria que menosprecia todo lo que no es chic y erudito? ¿Y estos dos señores que ahora miraban a sus padres con pétreo semblante…? ¿Cómo se atrevían a juzgar a la gente tan alegremente? La madre de Berta, que entró en la universidad gracias a su padre, que ya era catedrático en aquel momento. Una jovencita veinte años menor seduciendo con malas artes a su profesor para conseguir sus fines… Típico.&lt;br /&gt;- Sí…- saboreaba su discurso- en esta familia se les daba bien el arte de la seducción. Berta lo había aprendido con aplicación. Su voz suave, su mirada brillante, sus graciosas manos acompañando con gestos su suave voz …&lt;br /&gt;A su madre, sin duda, le salió bien la jugada. Pero espera, su padre era de ciencias y ella de inglés…-&lt;br /&gt;Un destello de raciocinio interrumpió su retahíla de pensamientos encadenados.&lt;br /&gt;- Es igual. Seguro que él medió en su trayectoria. Su padre, en cambio, llevaba trabajando desde los 16 años. Empezó de carpintero y fue medrando sin ayuda de nadie. No tenía estudios superiores. ¿Y qué? Había creado un negocio a partir de un taller de madereros…-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La conversación seguía, ahora más animada y con Pedro completamente fuera de juego, alimentando obsesivamente sus pensamientos al ritmo de un trago de vino tras otro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El ambiente se había distendido tras el fin de los postres, (el efecto de la barriga llena) y el alcohol. El padre de Pedro contaba un enredo vecinal de su época de juventud, cuando ensayaba el fagotino en su piso de Burgos y acudió una vecina exaltada que creía haber escuchado gritos femeninos en su casa.&lt;br /&gt;Para Pedro la conversación ya no era más que una masa informe de sonidos que se mezclaban con el ruido de fondo del restaurante. De vez en cuando agudizaba el oído para sustraer las palabras de sus acompañantes de la maraña general.&lt;br /&gt;-Pues Pedro- contaba Berta- suele sonarse por las mañanas, así, con mucha fuerza ( las paredes en mi edificio son de papel) y el otro día, una vecina que tenemos, muy mayor, se me acercó y me dijo que a veces oía unos ruidos muy extraños, como aullidos. Creía que podían tener a alguien secuestrado, en plan el monstruo de Amstetten…&lt;br /&gt;-Claro, yo al principio no relacionaba las dos cosas, pero al final caí en que era Pedro al sonarse lo que ella confundía con alaridos…-&lt;br /&gt;Todos estallaron en carcajadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Adela- Pedro se dirigió a la madre de Berta con los ojos brillantes y una sonrisa extraña que le desbordaba la boca.&lt;br /&gt;Ella le miró complacida.&lt;br /&gt;– Berta...- miró de reojo a su novia- me ha contado aquella historia de… su pedo- la última sílaba se unió con el estallido de una risa bronca, estentórea.&lt;br /&gt;La madre de Berta quedó paralizada.&lt;br /&gt;-Si- continuó removiéndose en la silla - El día que estaba usted hablando por teléfono- tomó aire y soltó con voz aguda - con una amiga yyyyy…..- Se dobló hacia delante presa de un ataque de risa incontenible mientras movía el brazo derecho, doblado a la altura del codo y con el puño cerrado, atrás y adelante y sujetaba la cabeza con su otra mano, para que esta no cayera sobre la mesa.&lt;br /&gt;Todos le miraban perplejos. Su madre hizo ademán de levantarse, no se sabe si movida por el impulso de darle un tortazo o para detener aquella escena con su movimiento. El único que sonreía levemente, contagiado por la sonora risa del muchacho, era el padre de Berta. Quizá los alemanes no tengan un sentido del aparentar tan acrecentado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-4-&lt;br /&gt;Salieron fuera, Berta le cogía del brazo – Necesitas aire, llevas un pedal…-&lt;br /&gt;Pedro se sentó de cuclillas apoyado sobre la pared del restaurante. Era una noche fría, y el vaho les salía al expirar. Desde allí divisó su Seat Ibiza, con la gasolina a punto, y advirtió las llaves en el bolsillo de sus pantalones. Solo cien metros le separaban del coche, y entonces, Adiós.&lt;br /&gt;Adiós Berta. Adiós padres. Adiós cena, restaurante pijo y noche espeluznante . Adiós despacho de sanguijuelas y filtro escrutador de Berta, por la que tenía que hacerse el moderno, ante ella y sus amigos guais.&lt;br /&gt;La miró, por primera vez en la última media hora.&lt;br /&gt;-¿No quieres entrar, verdad? -Dijo Berta agachándose y levantándole suavemente del brazo. Pedro se dejó llevar.&lt;br /&gt;-Anda que menudo papelón, majo- le dijo mientras caminaban adentro. Le pasó el brazo por detrás y le cogió con fuerza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- 5-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Conducía, por fin, en la ciudad vacía y silenciosa. El reflejo de la noche en la carretera mojada por las recientes lluvias le produjo una sensación de vuelta a un lugar apacible y bonito.&lt;br /&gt;Berta se recostó en su hombro y le miró de cerca, tanto que su respiración le acariciaba el rostro.&lt;br /&gt;-¿Y tú y yo, cuando nos vamos a vivir juntos?- le dijo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Su voz era suave)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2819699527190005450-9133403540095299686?l=absurdashistorias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://absurdashistorias.blogspot.com/feeds/9133403540095299686/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2819699527190005450&amp;postID=9133403540095299686' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2819699527190005450/posts/default/9133403540095299686'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2819699527190005450/posts/default/9133403540095299686'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://absurdashistorias.blogspot.com/2008/11/la-cena.html' title='La Cena'/><author><name>andrea</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry></feed>
